El otoño nos invita a la introspección y al desapego
En otoño, la naturaleza
parece desprenderse de lo que no es esencial. Siguiendo sus pasos, también
nosotros podemos soltar lo que lo que ya no nos sirve.
En la filosofía china. El otoño se asocia tradicionalmente a la melancolía, nos retiramos del mundo exterior, física y psicológicamente La savia de los árboles se retira de las hojas y ramas y vuelve hacia las raíces. Los animales se preparan y organizan para pasar el invierno. Anochece cada vez más temprano y poco a poco vuelve el frío.
A menudo, intentamos vivir al margen de la naturaleza, tendemos a detestar los cambios, incluidos los estacionales. Pero la naturaleza nos indica constantemente como vivir harmónicamente con ella.
Los árboles en otoño no
tratan de mantener obstinadamente sus hojas; sin embargo, muchos de nosotros
intentamos desafiar el ciclo y nos apegamos a esas hojas, ya medio
descompuestas, que no solamente no nos aportan nada, sino que nos impedirán empezar
un nuevo año de manera saludable y con un enfoque renovado.
El aprendizaje en esta temporada, más que cualquier otra cosa, es liberar los residuos, lo viejo, muchas veces en forma de rencores, miedos o actitudes hostiles.
Es hora de librarse de los
aspectos inútiles de nuestra vida para descubrir todo lo que es significativo y
merece la pena.
La Medicina Tradicional China utiliza 5 elementos o fases para entender y descubrir el funcionamiento de la naturaleza y del cuerpo.
El metal es el elemento
correspondiente al otoño y se asocia a los Pulmones y al Intestino Grueso.
El intestino grueso es el encargado de absorber los nutrientes y expulsar las toxinas, al igual que los pulmones, que reciben fresco y eliminan el dióxido de carbono. La función del elemento metal es la de traer y dejar ir. Esto nos mantiene sanos.
El intestino grueso es el encargado de absorber los nutrientes y expulsar las toxinas, al igual que los pulmones, que reciben fresco y eliminan el dióxido de carbono. La función del elemento metal es la de traer y dejar ir. Esto nos mantiene sanos.
En otoño el elemento metal es el más vulnerable. Regula la respiración, conectando el cuerpo con el mundo que nos rodea a través de la nariz.
De ahí la vulnerabilidad de los pulmones frente a los factores climáticos.
A nivel emocional, el Metal
se relaciona con la tristeza y la melancolía. Cuando llega el otoño y la
energía del pulmón no puede fluir libremente, pueden aflorar o intensificarse emociones
de aflicción, tristeza y apego.
Incapacidad de dejar ir,
rigidez, nerviosismo, tozudez y negatividad son algunas de las emociones que se
pueden intensificar en esta estación si la función de la fase metal esta
obstruida o en déficit.
¿Qué podemos hacer?
Ante todo, entender que todas las emociones, incluso las que clasificamos como negativas, cumplen una función. Nos ayudan a relacionarnos y adaptarnos al mundo que nos rodea. Por lo tanto, en vez de evitarlas o reprimirlas, es mejor aprender a gestionarlas y usarlas para nuestro beneficio y crecimiento personal.
Tratamientos como la Medicina Tradicional China o la Kinesiología. Ofrecen técnicas para ayudarnos a restaurar y reforzar la energía de los pulmones y del intestino grueso.
Por supuesto de manera preventiva, pero en especial para aquellas personas que tienden a sufrir síntomas, tanto físicos como emocionales, relacionados con el otoño y la fase metal.

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